Dénia

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Dénia, donde tengo mis raíces.

viernes, 20 de abril de 2012

En la mente del deportista

Seguro que todos hemos oído e incluso pronunciado comentarios como los siguientes con respecto a deportistas de élite: “le ha podido al presión”, “juega sin ganas”, “le tiene comida la moral”, “es demasiado agresivo en la pista”, “tiene la sangre de horchata”, “tiene miedo a ganar”… y un largo etcétera. Todas ellas referidas a aspectos psicológicos.
            Pues bien, la Psicología aplicada al deporte de alta competición es algo más complejo que eso. En la mente del deportista, al igual que en la de cualquier otra persona que realice una tarea compleja con cierto nivel de dificultad y con el fin de alcanzar un objetivo con un óptimo resultado, se suceden una serie de procesos mentales que determinarán en gran medida el éxito ó el fracaso en su consecución.
Al igual que en el ámbito técnico, táctico y físico, en el psicológico también existe un profesional específico que se encarga de la preparación mental del deportista: el Psicólogo Deportivo. En otras palabras, es el profesional preparado para trabajar la mente del deportista; es el miembro del cuadro técnico que dedicará sus esfuerzos a instruir al deportista en las habilidades, herramientas y técnicas necesarias para que rinda a su máximo nivel y desarrolle todo su potencial competitivo.
La Autoconfianza, la Motivación, el nivel de Activación, la adecuada gestión del Estrés y el foco de Atención/Concentración, son algunas de las variables que influyen en el Alto Rendimiento Deportivo. En gran medida el éxito del deportista dependerá de cómo gestione estos procesos y de su capacidad para superar sus creencias limitantes, bloqueos mentales, etc.
El grado de implicación del deportista, así como la incorporación a su rutina diaria de entrenamiento de la preparación mental, serán claves para que el trabajo dé sus frutos y se desarrollen las competencias mentales necesarias para el Alto Rendimiento Deportivo.
Cabe destacar y hacer hincapié en el término “preparación mental (ó psicológica)”; como su propio nombre indica, se trata de un entrenamiento (una práctica). A veces tendemos a pensar que el psicólogo tiene una “varita mágica” que convierte a jugadores desmotivados en motivados, irregulares en regulares, “blanditos” en “duros”. Nada más lejos de la realidad. Al igual que un preparador físico no puede hacer el trabajo del deportista, el psicólogo tampoco, pero al igual que el preparador, conoce las claves y directrices para acompañar y dirigir a su pupilo en su proceso de aprendizaje y entrenamiento mental.
            El Psicólogo Deportivo invierte tiempo en evaluar en primer lugar las necesidades específicas del deportista. De la misma manera que cada persona tiene un determinado metabolismo, complexión ó configuración muscular, también tiene unas características psicológicas específicas (popularmente, “cada persona es un mundo”). No vale el “café para todos”. El trabajo del entrenamiento psicológico se centrará en detectar necesidades para posteriormente definir los objetivos y el plan de acción para alcanzarlos. Cíclicamente se repetirá este proceso con el fin de ir adaptando la preparación según los progresos realizados y las metas alcanzadas.
            Un deportista no puede conseguir éxitos a largo plazo sólo gracias a su potente físico, ni a su excelente técnica, ni a su rigor táctico, ni a su mentalidad privilegiada. El deportista de éxito es el que comprende la necesidad de integrar todos estos aspectos en su preparación diaria, de rodearse de los profesionales adecuados en cada una de estas facetas y de trabajar duro para conseguir sus sueños.