Dénia

Dénia
Dénia, donde tengo mis raíces.

viernes, 6 de enero de 2012

martes, 3 de enero de 2012

A veces a uno se le quitan las ganas de tener ganas

Que pena tener que llegar a pensar eso, ¿verdad?. Siempre he creído que es lo último que una persona puede perder. No las ganas, eso puede pasar, por cansancio, por tristeza, por dolor... no se, por alguna causa realmente importante se pueden perder las ganas, al menos por un tiempo; pero perder las ganas de tener ganas, eso sí que es grave y peligroso.

La frase del título, que utilizaba a menudo con gracia Juan Luis Cano, del duo Gomaespuma, a veces cobra sentido. Uno se levanta por la mañana, motivado, convencido, valiente, decidido. Abres la prensa, el Facebook, pones la radio ¿y qué te encuentras? Políticos procesados por corruptos, dirigentes ineptos, incapaces y/ó ladrones, otros que no lo son oficialmente pero todo el mundo sabe que roban, engañan ó simplemente son ineptos, y lo más grave, todos aquellos que actúan como ladrones de guante blanco y finos estafadores y tienen la santa caradura de hacerlo sin pudor, a la vista de toda la opinión pública (banqueros, dirigentes, altos ejecutivos...). Y es entonces cuando uno piensa... ¿esto debe ser así? ¿debemos acomodarnos y pensar que "es lo normal"?...

Y en ese preciso instante se te quitan las ganas de tener ganas. Cuando te hierve la sangre viendo como nuestra podrida clase política le pide un esfuerzo a su pueblo, a ese al que engañan cada 4 años con sus campañas financiadas por algún lobby de poder y subvenciones públicas (es decir, que les pagamos entre todos), mientras ellos siguen montados en su fantástico tren de vida de alta sociedad, manteniendo y en muchos casos aumentando sus indecentes salarios mientras nos piden sin pudor ni rubor que nos apretemos el cinturón.

(Vease por ejemplo el reciente caso del Ayuntamiento de Tres Cantos, en Madrid, por citar alguno...)



Desde luego ganas de cerrar el chiringuito e irse al Caribe a vender cocos no faltan, para estar en una república bananera, pues mejor ir a otra donde al menos haga calorcito todo el año...

Sin embargo el orgullo te impide rendirte. Como dije al principio, es demasiado duro perder las ganas de tener ganas, así que después del enfurruñamiento inicial y el deseo de mandarlos a todos a freir espárragos (por no decir a otro sitio), te das cuenta de una cosa: como dice Stephen Covey en su libro "Los 7 hábitos de la gente altamente efectiva" (lectura que recomiendo muy encarecidamente), en la vida hay 3 tipos de situaciones:

1.- Las que controlamos de manera directa.
2.- Las que tenemos algún tipo de control indirecto sobre ellas.
3.- Las que nuestro control sobre ellas es inexistente.
  • El primer tipo de situaciones requiren de nuestra acción; es decir, el resultado de las mismas depende directamente de nuestras decisiones y de lo que hagamos con ellas. Podemos influir de manera directa en el resultado. Por ejemplo, si tengo un examen y lo preparo de la manera adecuada y durante el tiempo necesario, muy probablemente lo superaré, incluso con nota. Si no lo hago, casi con total seguridad suspenderé. Está en mi mano hacerlo ó no y obtener un resultado ú otro.
  • El segundo tipo de circunstancias son aquellas en las que no tenemos control directo, es decir, no dependen de nuestras acciones, sino más bien de acciones de otros. Nuestra única manera de actuar sobre ellas es tratar de influir en aquellas personas que pueden hacer algo al respecto, para que lo hagan de la mejor manera posible. Si no lo intento, mi control será cero, si lo hago tengo opciones de cambiar las cosas.
  • Por último el tercer tipo de situaciones que se dan en la vida son aquellas en las que no puedo hacer absolutamente nada por cambiarlas. Por ejemplo, si salgo a la calle y está lloviendo, evidentemente escapa a mi control hacer que varie el tiempo y deje de llover. Ahora bien, si me quejo de que llueve y me pongo de mal humor, el que sufre soy yo. Por ello, ser capaz de aceptar y afrontar de manera positiva las circunstancias que nos vienen dadas, y sobre las que no tenemos control alguno, es la única manera posible de actuar. En caso contrario, nos convertiremos en víctimas de esas circunstancias.

Cuando algo te inquiete, te procupe, te atormente, primero analiza a cuál de los tres tipos de situaciones pertenece la circunstancia que te aflije, y a partir de ahí elige cómo actuar.

SÓLO TÚ tienes la capacidad de hacer que no se te quiten las ganas de tener ganas.